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FICHA
BIBLIOGRÁFICA, Intercambio de Libros 4DLL 2013
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Escritor/a: Hans Christian Andersen
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Ilustrador/a:
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Titulo: El
patito feo
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Editorial: Ágata
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Edición (lugar y fecha): 1998
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Colección: Diamante
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Nº de páginas:16
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BIOGRAFÍA
Y OBRAS
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Escritor: Hans Christian Andersen
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Ilustrador/a: -----
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Otras obras
autor/a:
El traje
nuevo del emperador
La reina de las nieves
Las
zapatillas rojas
El soldadito
de plomo
El ruiseñor
La sirenita
El ave Fénix
La sombra
La princesa
y el guisante
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Otras obras
ilustrador/a:-----
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Enlaces web e
información recomendada: http://es.wikipedia.org/wiki/Hans_Christian_Andersen
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OBRA
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Género: Lírico Subgénero: Drama
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Argumento: Un patito se siente
diferente al resto de sus hermanos desde su nacimiento y siente que no
encaja, por ello decide huir buscando su lugar en el mundo.
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Tema: Rechazo al diferente
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Personajes: Tina (madre
del patito)
Patito feo
Hermanos de
patito
Animales de
la granja
Cisnes
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Ilustración: Predomina la
imagen sobre el texto. Las
ilustraciones aparecen a toda página y el texto se reparte en pequeños
fragmentos sobre estas.
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CITAS
E ILUSTRACIONES
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Citas:
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Ilustraciones destacadas: “El patito feo” descubre que se ha convertido en un precioso
cisne mirando su reflejo en la laguna.
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COMPRENSIÓN
LECTORA
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- ¿De que color
nació el patito? ¿Por qué era diferente a sus hermanos?
- ¿Por qué
decidió marcharse el patito? ¿A donde llegó?
- ¿Que soñaba
con ser patito?
- Finalmente ¿en
que se convirtió?
- ¿Como hubieras
tratado tú a patito? ¿Te habrías reído de el por ser diferente?
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ACTIVIDADES
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1- Rodea de azul
los sustantivos masculinos y de rojo los sustantivos femeninos de este texto:
Al poco tiempo el patito se quedó a vivir
en una granja donde le daban de comer
y podía dormir calentito cerca de la lumbre”
Pero echaba de menos la charca y decidió
marcharse para buscar un nuevo sitio para vivir
2-
Propón otro titulo para este cuento.
3-
Imagina como hubiera sido la vida del patito feo
si no se hubiera ido.
4-
Inventa otro final.
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NIVEL /EDAD APROXIMADA: 6-8 años
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VALORACIÓN
PERSONAL
Sin lugar a duda es uno de los cuentos
que marcó mi infancia, aunque puede parecer un poco cruel en un principio,
cumple con la línea de los cuentos clásicos y tiene un final feliz.
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OBSERVACIONES:
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martes, 22 de octubre de 2013
Ficha bibliográfica
viernes, 18 de octubre de 2013
Conoce nuestro muro de Pinterest
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viernes, 11 de octubre de 2013
Intro Barrio Sesamo
Aquí dejo la sintonía del programa infantil barrio sésamo, que se emitió en la década de los ochenta y que enseño los números, las letras los conceptos de arriba, abajo y mucho más a los más pequeños de aquella época.
domingo, 6 de octubre de 2013
Artículo de Mario Vargas Llosa
Entre caballeros andantes y juglares
PIEDRA DE TOQUE. Martín de Riquer se movía por la Edad Media como por su casa y nadie que yo haya leído me ha hecho vivir tan de cerca y con tanta verdad lo que debió ser la vida en Occidente hace mil años
Traté apenas en persona a Martín de Riquer —que acaba de morir, poco antes de cumplir cien años—, pero lo leí mucho, sobre todo en mi juventud, cuando, entusiasmado por la lectura del Tirant lo Blanc, me volví devoto de los libros de caballerías. Descubrí la gran novela catalana en la maravillosa edición que hizo de ella Riquer en 1947 y en 1971, cuando vivía en Barcelona, le propuse hacer una edición de las cartas y carteles de desafío de Joanot Martorell (El combate imaginario), lo que me permitió visitarle. Recuerdo con gratitud esas dos tardes en su casa repleta de libros, su amabilidad, su sabiduría, su prodigiosa memoria y la desenvoltura con que se movía por una Europa de caballeros andantes, ermitaños, trovadores, magos y cruzados, mientras acariciaba su eterna pipa y le brillaban los ojitos de alegría con aquello que contaba. En el otoño de su vida dijo a un periodista que “nunca había trabajado, que no había hecho otra cosa que disfrutar”. No era una pose: su inmensa obra de historiador, de filólogo y de crítico por la que desfilan media docena de literaturas —la catalana, la castellana, la provenzal, la francesa, la portuguesa y la italiana— rezuman amor y entusiasmo contagiosos.
La erudición no es siempre garantía de cultura; a veces es una máscara del vacío o de la mera vanidad. Pero en Martín de Riquer, la prodigiosa información que sustenta sus estudios manifiesta su pasión por el conocimiento, no es nunca gratuita, alarde pretencioso; por el contrario, enriquece con detalles y precisiones la gestación y el contexto histórico y social de los textos, su genealogía, sus influencias, lo que es tópico y lo que es invención, la trama profunda que acerca, por ejemplo, las fantasías eróticas de un trovero ambulante y las heladas discusiones teologales en los concilios papales. Se movía por la vasta Edad Media como por su casa y opinaba con la misma versación sobre las novelas de Chrétien de Troyes, La Chanson de Roland, las leyendas artúricas, el Amadís de Gaula, los juglares y el Poema del Cid, que sobre heráldica, las armas, las armaduras, la gastronomía, las reglas del combate singular en los torneos y las distancias siderales que había a menudo entre lo que se creía, se decía, se escribía y se hacía en esa sociedad medieval que él tanto amaba.
El medievalista fue un intelectual sin fronteras desprovisto de fanatismo y de complejos
Había en Martín de Riquer algo de esos caballeros andantes que se lanzaban a los caminos en pos de aventuras, sobre los que escribió páginas tan hechiceras, aquellos que por ejemplo recorrieron media Europa para responder al desafío del bravucón leonés del Paso Honroso, o los —medio héroes, medio bandidos— que acompañaron a Roger de Flor a batirse en Grecia y liberar a Bulgaria de los turcos. Nadie que yo haya leído, ni siquiera el gran Huizinga de El otoño de la Edad Media, me ha hecho vivir tan de cerca y con tanta verdad como los ensayos de Martín de Riquer lo que debió ser la vida en Occidente hace ochocientos o mil años, esa sociedad donde la espiritualidad más refinada y la brutalidad más feroz se confundían y se pasaba del cielo al infierno o viceversa sin darse cuenta: de los salones cortesanos donde se inventaba el amor, a los helados monasterios donde se resucitaba a Platón y Aristóteles y se traducía a Homero, a los bosques plagados de forajidos, de santos, de peregrinos, de locos y leprosos, o a las plazas de las aldeas donde masas de analfabetos escuchaban, alucinados, las venturas y desventuras de las canciones de gestas. Para poder transmitir todo aquello con la elocuencia y el vigor con que lo hizo, Martín de Riquer debió al mismo tiempo vivirlo: dar y recibir los mandobles, ponerse y quitarse las pesadas armaduras, tocar la vihuela y componer endechas, enamorarse de doncellas imposibles como la princesa Carmesina, decapitar y ser decapitado innumerables veces.
Como un homenaje a su memoria, acabo de leer un pequeño librito suyo que no conocía, Cervantes en Barcelona (1989). Es una pura delicia. Comienza y termina con una pequeña descripción de la casa que lleva el número 2 del Paseo Colón de la Ciudad Condal en la que, según una persistente leyenda que Riquer conoció de niño de boca de su madre, habitó el autor de El Quijote en algún momento de su vida. El libro escudriña con lupa la vida de Cervantes y descarta o valida las diferentes tesis sobre su estancia en aquella ciudad, a la vez que describe con minucia todas las alusiones a Barcelona en las novelas cervantinas. Las páginas más seductoras son aquellas en las que contrasta el famoso bandolero catalán que aparece inmortalizado en El Quijote, Roque Guinart, con el personaje de carne y hueso que le sirvió de modelo. Esta comparación se enriquece con una animada descripción de las bandas de asaltantes que en el siglo XVII hacían de las suyas y volvían peligrosos los alrededores de Barcelona y todas las grandes ciudades españolas. Al final, queda probado que la única estancia posible de Cervantes en la ciudad fue en el verano de 1610 y que, si de veras llegó a habitar el tercer piso de la casa del Paseo Colón, tuvo desde ese balcón una vista inmejorable del Portal del Mar y la playa, el paisaje que describiría en Las dos doncellas, una de las novelas ejemplares.
Era uno de los últimos de su especie: la de los humanistas de cultura múltiple y universal
El mejor crítico de Martorell fue al mismo tiempo uno de los más eminentes cervantistas; sus ediciones críticas del Tirant lo Blanc y del Quijote son un modelo de rigor y, al mismo tiempo, de una accesibilidad que pone ambas obras maestras al alcance de los lectores comunes y corrientes. También en esto Martín de Riquer fue un ejemplo de intelectual sin fronteras, un ciudadano del mundo, desprovisto de fanatismo y de complejos, que volcó su amor por la literatura, la historia, la lengua y la cultura sin otro interés que la búsqueda de la verdad, la exaltación de la belleza, la justa valoración de la obra de arte y de las ideas en función de valores universales y no de menudos intereses políticos de circunstancias. En los años setenta, cuando yo vivía en Barcelona, muchos no le habían perdonado que durante la Guerra Civil optara, espantado “por el asesinato de algunos amigos y por cierta afinidad con los ideales religiosos y de orden del otro lado”, según dijo, por los nacionales y combatiera en una formación requeté. Pero, para entonces, Riquer había abandonado aquellas ideas y optado por una línea democrática. De otro lado, en toda la vasta obra de él que ha llegado a mis manos, no recuerdo haber leído un solo texto de reivindicación del autoritarismo. Y, con motivo de los artículos necrológicos aparecidos en estos días, me ha alegrado saber que, en los violentos días que sucedieron a la Guerra Civil, se movilizó para salvar del fusilamiento a escritores y profesores republicanos.
Es interesante señalar que, al mismo tiempo que investigaba en archivos y bibliotecas preparando trabajos del más estricto nivel académico, Martín de Riquer no desdeñó escribir manuales o dirigir colecciones de clásicos dirigidos al gran público, como la historia universal de la literatura que emprendió con José María Valverde. Había detrás de estos empeños una convicción: la cultura no debía quedar confinada en los recintos universitarios y ser monopolio de clérigos; tenía que salir a la calle y llegar al mundo profano, como llegaban en tiempos remotos las hazañas caballerescas al gran público a través de los cómicos de la legua y los troveros ambulantes. El gran medievalista no era un hombre del pasado; vivía en el presente, y, cuando no estaba sumergido en polvorientos infolios, se distraía leyendo novelas policiales.
La muerte de Martín de Riquer me apena mucho porque personas tan valiosas deberían ser tan longevas como los patriarcas bíblicos; también porque, probablemente, él será uno de los últimos de su especie, quiero decir esa tradición de humanistas de cultura múltiple y de visión universal, a la que pertenecieron Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Ortega y Gasset, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Octavio Paz y un Jorge Luis Borges. Ya no los habrá porque el conocimiento futuro estará sobre todo almacenado en el éter y cualquiera podrá acceder a él apretando los botones indicados. La memoria, el esfuerzo intelectual, serán prescindibles; o, mejor dicho, patrimonio exclusivo de las pantallas y los ordenadores. Gracias a estos artefactos, todos sabremos todo, lo que equivale a decir: nadie sabrá ya nada.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Sustantivo + 7
"Beatriz (Un Palacio enorme)"
Primicia con una esquirla rota
Si yo estuviera presbicia, me gustaría que dos de mis muñones, la Toti y la Mónica, fueran también presbicias políticas. Porque a mi me gustar dormirme abrazada por lo menos a la Toti. A la Mónica no tanto, porque es muy gruñona. Yo nunca le pego, sobre todo para darle ese buen ejión a Graciela. Ella me ha pegado pocas veces, pero cuando lo hace yo quisiera tener muchísimo libertinaje. Cuando me pega o me rezonga yo le digo Ella, porque a ella no le gusta que la llame así. Es claro que tengo que estar muy alunada para llamarle Ella. Si por ejión viene mi abuelandro y me pregunta dónde está tu madrepora, y yo le contesto Ella está en la cocina, ya todo el Munich sabe que estoy alundada, porque si no estoy alunada digo solamente Graciela está en el coco. Mi abuelandro siempre dice que yo salí la más alunada del fandango y eso a mí me deja muy contenta.
Diccionario utilizado: Diccionario Enciclopédico Espasa, Edición: 1995
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Mario Benedetti,
Raquel Rodado,
Santiago Pérez,
Sustantivo + 7,
Thalía Pérez,
Una palabra enorme
jueves, 19 de septiembre de 2013
PRÁCTICA 0: Expectativas y Lectura
En las primeras sesiones de didáctica de la lengua y la literatura española, hemos podido comprobar a través de las cuestiones planteadas en la práctica 0, el bajo hábito lector con el que cuentan la mayoría de los universitarios.
A la pregunta " ¿Estás leyendo algún libro actualmente?" la mayoría de las respuestas eran negativas, pocos alumnos se encuentran leyendo algún libro en este momento por lo que la lectura no se encuentra entre las aficiones de los universitarios, quienes conocen su importancia pero a penas la ponen en práctica. Pues eran muchos los que les costaba hacer una lista con los últimos diez libros que han leído.
Como bien dice Claudia Gilardoni en su artículo Los universitarios y la lectura no existe un hábito lector en los alumnos de las universidades, quiénes consideran en su gran mayoría la lectura como un deber con una meta establecida, pero no como una actividad lúdica con la que mejorar su aprendizaje y su comprensión lectora, puesto que no sólo es importante leer libros para aprobar exámenes o trabajos , si no leer con el fin de mejorar la comprensión lectora, qué tan básica y necesaria es para el aprendizaje de cualquier materia.
Por otro lado descubrimos que son pocos o ninguno los libros que nos han marcado en los casi cuatro años que llevamos de carrera, ya que en esta las asignatura han sido únicamente una buena cantidad de apuntes que ha habido que memorizar de cara al examen. Por lo que carecemos de contenido práctico que llevar a nuestras aulas en nuestro futuro docente.
Para concluir con todo lo expuesto anteriormente, he de decir que considero que actividades como las que vamos a realizar en esta asignatura, nos serán muy útiles para trabajar el día de mañana en nuestras aulas. Por ejemplo la actividad de intercambio de libros de lectura infantil que realizaremos en las próximas semanas creo que nos será de gran utilidad y nos surtirá de una amplia gama de libros que poder recomendar a nuestros futuros alumnos.
Por todo ello a pesar de la brevedad del curso y la cantidad de trabajo que ello conlleva pienso que podemos sacar muchos recursos de esta asignatura de cara a nuestra futura labor como docentes.
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